La NASA ha puesto en marcha una de sus misiones espaciales más ambiciosas con el telescopio Nancy Grace Roman, un observatorio diseñado para localizar alrededor de 100.000 exoplanetas y estudiar más de 1.000 millones de galaxias. Sus observaciones podrían aportar nuevas pistas sobre la materia oscura, la energía oscura y, potencialmente, poner a prueba algunos de los pilares actuales de la cosmología.
Tras completar con éxito su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy, el telescopio inició su viaje hacia una región situada aproximadamente a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra.
Su destino es el punto de Lagrange L2, una zona especialmente adecuada para las observaciones astronómicas y en la que también opera el telescopio espacial James Webb. El trayecto hasta esa región se prolongará durante aproximadamente tres meses.
Roman estudiará más de 1.000 millones de galaxias
Una de las principales fortalezas del telescopio Roman será su capacidad para combinar imágenes de gran nitidez con un campo de visión extraordinariamente amplio. Esta característica permitirá elaborar enormes mapas del cosmos y analizar regiones del cielo a una escala difícil de alcanzar con otros observatorios espaciales.
La misión pretende estudiar más de 1.000 millones de galaxias, proporcionando a los científicos un conjunto de datos excepcional para investigar cómo se distribuye la materia en el universo y cómo ha evolucionado su estructura a lo largo del tiempo.
Una nueva herramienta para investigar la materia oscura
La materia oscura constituye uno de los grandes enigmas de la física moderna. Aunque no puede observarse directamente mediante la luz, sus efectos gravitatorios son fundamentales para explicar el movimiento y la distribución de galaxias y cúmulos galácticos.
Roman analizará grandes extensiones del universo para estudiar esos efectos con mayor precisión. Sus mapas podrían ayudar a determinar cómo se distribuye la materia oscura y qué papel desempeña en la formación de las grandes estructuras cósmicas.
La energía oscura, otra de las grandes incógnitas
El observatorio también investigará la expansión acelerada del universo, un fenómeno que los científicos atribuyen actualmente a la denominada energía oscura.
A pesar de que este concepto ocupa un lugar central en el modelo cosmológico actual, su verdadera naturaleza continúa siendo desconocida. Las mediciones de Roman permitirán comparar diferentes etapas de la evolución del cosmos y comprobar si la expansión se ha comportado de acuerdo con las teorías vigentes.
Las observaciones podrían poner a prueba el modelo del universo
Uno de los aspectos más relevantes de la misión será precisamente su capacidad para realizar mediciones a gran escala con elevada precisión. Si los datos no coinciden con las predicciones actuales, los investigadores podrían encontrarse ante indicios de que algunos elementos de nuestra comprensión del universo necesitan ser revisados.
No significa necesariamente que el modelo cosmológico vaya a resultar incorrecto, pero Roman proporcionará una nueva oportunidad para someterlo a pruebas especialmente exigentes.
La búsqueda de unos 100.000 exoplanetas
Más allá de la cosmología, Roman tendrá otro objetivo de enorme interés: descubrir mundos situados fuera del Sistema Solar. La NASA calcula que el telescopio podría detectar alrededor de 100.000 exoplanetas.
Este volumen de descubrimientos ampliaría considerablemente el inventario conocido de sistemas planetarios y permitiría obtener una visión estadística mucho más completa sobre la frecuencia con la que se forman planetas alrededor de otras estrellas.
Un censo más amplio de mundos lejanos
El objetivo no consiste únicamente en aumentar el número de exoplanetas conocidos. Una muestra mucho mayor permitirá estudiar qué tipos de planetas son más habituales, cómo se distribuyen y hasta qué punto nuestro propio Sistema Solar representa una configuración común o excepcional.
De este modo, Roman abordará simultáneamente cuestiones relacionadas con las mayores escalas del cosmos y con mundos relativamente pequeños que orbitan estrellas lejanas.
Una misión para ampliar nuestra visión del cosmos
Con su capacidad para observar grandes regiones del cielo con rapidez y precisión, el telescopio Nancy Grace Roman está llamado a convertirse en una pieza clave de la astronomía espacial. Sus estudios sobre más de 1.000 millones de galaxias y la búsqueda de unos 100.000 exoplanetas podrían transformar el conocimiento sobre la estructura y evolución del universo.
Al mismo tiempo, sus mediciones ofrecerán una prueba decisiva para algunas de las principales teorías cosmológicas. Si aparecen discrepancias inesperadas, Roman podría abrir la puerta a nuevas explicaciones sobre cómo funciona realmente el universo.

Fermín Picano es colaborador de Diario Bernabéu y se dedica a la cobertura de temas de actualidad, deportes, negocios, tecnología, entretenimiento y estilo de vida. Su trabajo se centra en ofrecer información clara, precisa y fácil de entender, ayudando a los lectores a mantenerse al día con los acontecimientos más relevantes. Con un enfoque en el contexto y la utilidad de cada historia, busca presentar contenidos informativos y de interés para una audiencia amplia y diversa.

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