Amazon acelera la entrega ultrarrápida en Europa
Pedir un cargador para el móvil a media tarde y recibirlo antes de la cena ya ha dejado de ser una rareza. Amazon continúa empujando los límites de la logística y ahora quiere reducir aún más los tiempos de entrega hasta acercarse a la inmediatez. En la cumbre Delivering the Future, celebrada en las afueras de Londres, la compañía presentó nuevas funciones y servicios con un objetivo claro: convertir las entregas ultrarrápidas en el nuevo estándar del comercio electrónico.
La multinacional dirigida por Andy Jassy también dejó entrever una ambición más profunda. No se trata únicamente de vender productos, sino de transformar su red logística en la infraestructura invisible sobre la que funcione gran parte del comercio mundial.
Add To Delivery: comprar incluso cuando el pedido ya está en camino
Entre las novedades anunciadas destaca Add To Delivery, una función que permitirá añadir productos a un pedido ya confirmado y en tránsito mediante un solo clic. La idea es sencilla: evitar que el cliente tenga que gestionar varios envíos distintos o renuncie a comprar algo por no esperar otro paquete.
La herramienta llegará a distintos mercados a lo largo de 2026, incluido España, donde Amazon mantiene una fuerte presencia logística y un crecimiento sostenido en las entregas rápidas, especialmente en Madrid y Barcelona.
La empresa busca reforzar un hábito de consumo cada vez más inmediato. El objetivo ya no es solo que el cliente compre online, sino que lo haga sin apenas tiempo para replantearse la compra.
La carrera por entregar en dos horas
Amazon popularizó las entregas en 24 horas y obligó a gran parte del sector a adaptarse. Ahora quiere reducir todavía más ese margen. La compañía pretende que el tiempo entre el pago y la recepción del paquete sea de apenas dos o tres horas.
El sistema ya se está probando en varias ciudades europeas y Amazon planea ampliar este año el servicio a otras 25 localidades del continente, aunque todavía no ha confirmado cuáles serán. La intención es que la entrega ultrarrápida deje de ser exclusiva de grandes capitales como Londres, Nueva York o Madrid y llegue también a pequeñas localidades y zonas rurales.
En Estados Unidos, la compañía invertirá 4.000 millones de dólares para reforzar su red en comunidades pequeñas y áreas menos pobladas, una estrategia que también podría marcar el futuro de su expansión europea.
El algoritmo que predice lo que vas a comprar
Inteligencia artificial y logística predictiva
La velocidad no depende únicamente del transporte. El verdadero motor del sistema es un algoritmo de inteligencia artificial capaz de anticipar qué productos va a pedir cada zona antes incluso de que los usuarios realicen la compra.
Amazon combina historiales de consumo, tendencias locales, datos meteorológicos y patrones de demanda para distribuir mercancía de forma anticipada. Es una evolución extrema del llamado anticipatory shipping o envío predictivo.
Gracias a este modelo, los productos más solicitados ya se encuentran almacenados cerca de los consumidores cuando estos hacen clic en “comprar”. En lugar de depender exclusivamente de enormes centros logísticos alejados de las ciudades, la compañía apuesta por una red de pequeños almacenes urbanos situados junto a los principales núcleos de población.
Cuando el cliente realiza el pedido, el producto puede encontrarse ya a pocos kilómetros de su domicilio.
Amazon quiere convertirse en la infraestructura del comercio mundial
De tienda online a gigante logístico
La entrega rápida es solo una parte del negocio. Amazon dispone ya de más de un centenar de aviones de carga, miles de centros logísticos y una red de reparto que, en Estados Unidos, mueve más volumen que operadores históricos como UPS o FedEx.
Sin embargo, mantener esta infraestructura supone un coste enorme. Durante años, la compañía ha invertido miles de millones en automatización, software y flotas de transporte capaces de absorber los picos de demanda del Black Friday o la campaña navideña.
El problema es que gran parte de esa capacidad queda infrautilizada el resto del año.
La solución de Amazon pasa ahora por alquilar esa infraestructura a terceros mediante Amazon Supply Chain Services, un servicio orientado a competir directamente con gigantes logísticos como DHL, DSV, UPS o FedEx.
Amazon quiere transportar productos aunque no los compres en Amazon
El cambio estratégico es profundo. La compañía ya no necesita que el consumidor compre necesariamente en su plataforma. Lo importante es que los productos viajen por su red logística.
Un pedido realizado en Shopify, TikTok Shop o incluso Walmart podría terminar siendo transportado y gestionado por Amazon sin que el comprador llegue a percibirlo.
La estrategia recuerda al nacimiento de AWS, la división de computación en la nube de Amazon. A comienzos de los años 2000, la empresa creó una gigantesca infraestructura de servidores para soportar el tráfico de su web. Más tarde decidió alquilar esa capacidad sobrante a terceros. Así nació Amazon Web Services, hoy una de las divisiones más rentables del grupo.
Ahora Amazon quiere repetir la fórmula, pero sustituyendo servidores por camiones, almacenes y rutas de reparto.
Datos, algoritmos y una red logística global
Bicicletas, barcos, aviones y hasta mulas
La principal ventaja competitiva de Amazon no reside únicamente en sus vehículos o almacenes, sino en la capacidad de procesar datos en tiempo real.
Mientras muchas empresas logísticas trabajan con previsiones estáticas, el software de Amazon recalcula continuamente tráfico, demanda local y posibilidades de optimizar rutas y entregas agrupadas.
La compañía utiliza diferentes métodos de transporte según el entorno. En centros urbanos europeos apuesta por bicicletas eléctricas; en Estados Unidos despliega furgonetas Rivian; en el Mediterráneo utiliza rutas marítimas entre España e Italia y también cuenta con una de las mayores flotas aéreas privadas del sector.
Incluso existen soluciones adaptadas a territorios complejos. En zonas del Gran Cañón utilizan mulas para llegar a áreas inaccesibles y en la costa de Maine emplean barcos para abastecer pequeñas islas.
Los drones, pese a su impacto mediático, representan solo una pequeña parte de una estrategia basada en utilizar el sistema más eficiente para cada tramo del trayecto.
Amazon Now y el futuro del consumo inmediato
La empresa también está expandiendo Amazon Now, un servicio activo en algunas zonas de Londres y Estados Unidos orientado a compras improvisadas de productos cotidianos como leche, pilas, huevos o comida para mascotas.
Todo funciona gracias a la red de microalmacenes urbanos alimentada por inteligencia artificial y logística predictiva.
La conclusión es clara: Amazon ya no quiere ser simplemente una tienda online. Su ambición pasa por convertirse en la infraestructura esencial sobre la que circule cualquier producto comprado en internet. La entrega en treinta minutos o en dos horas no es únicamente una comodidad para el consumidor, sino una demostración del poder logístico que la compañía pretende consolidar en la próxima década.

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