Decenas de miles de personas salieron a las calles este domingo en distintos países con motivo del Día Internacional de la Mujer, conocido como 8-M. Las manifestaciones, celebradas en ciudades de Europa y América Latina, reivindicaron la igualdad de género, denunciaron la violencia contra las mujeres y, en muchos casos, incluyeron consignas contra la guerra en Oriente Medio.
Las marchas reflejaron también las distintas realidades sociales y políticas de cada país, desde demandas por justicia ante feminicidios en América Latina hasta debates sobre derechos y políticas públicas en Europa.
Marchas multitudinarias en Europa por el 8-M
En Europa, ciudades como Madrid, París y otras capitales registraron importantes movilizaciones.
En España, miles de personas participaron en manifestaciones en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Bilbao y San Sebastián, entre otras ciudades. En la capital española, el movimiento feminista volvió a mostrar divisiones internas con dos marchas separadas.
Divisiones dentro del movimiento feminista en Madrid
Las dos manifestaciones en Madrid se desarrollaron cerca una de la otra, ambas en el centro de la ciudad, y contaron con la presencia de varias ministras del Gobierno.
Las discrepancias giran principalmente en torno a dos debates que han marcado el feminismo español en los últimos años: el alcance de los derechos de las personas trans y la regulación o legalización de la prostitución.
Entre las pancartas y consignas escuchadas durante las marchas destacaron mensajes como «Feministas antifascistas contra la guerra imperialista», «Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista» y «No a la guerra».
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también se pronunció con motivo del 8-M a través de redes sociales, en un mensaje interpretado como una referencia al auge electoral de la extrema derecha en varios países europeos.
«Lo decimos alto y claro. No vamos a permitir que el odio sustituya los derechos y no vamos a normalizar la desigualdad», afirmó.
Gisèle Pelicot lidera la marcha en París
En Francia, las asociaciones convocantes estimaron que cerca de 200.000 personas participaron en las movilizaciones en todo el país, de las cuales unas 130.000 lo hicieron en París, según el sindicato CGT.
La manifestación en la capital francesa fue encabezada por Gisèle Pelicot, quien se convirtió en un símbolo internacional del movimiento feminista tras el histórico juicio contra su exmarido y otros 50 acusados de violarla.
Durante la marcha, Pelicot declaró ante los asistentes: «¡No renunciaremos a nada!».
Caroline Darian, hija de Pelicot, también intervino durante la manifestación. «Estoy muy orgullosa de estar con el equipo de la Fundación de las Mujeres y muy honrada de estar aquí en presencia de mi madre, que envía un verdadero mensaje de esperanza a todas las víctimas de Francia», afirmó.
Además, un grupo de activistas del colectivo Femen realizó una protesta frente a la pirámide del Museo del Louvre para denunciar lo que calificaron como «impunidad, criminalidad y negación total» en el caso Epstein.
América Latina: feminicidios, desapariciones y derechos políticos
En América Latina, las marchas del 8-M pusieron el foco en problemáticas que afectan especialmente a la región, como los feminicidios, las desapariciones y la discriminación estructural.
México: reclamo de justicia y búsqueda de desaparecidas
En México, decenas de miles de mujeres marcharon en Ciudad de México y en diversas ciudades del país, formando las tradicionales «mareas violetas» que caracterizan estas protestas.
Las manifestantes exigieron al Estado mayores esfuerzos para localizar a mujeres desaparecidas y justicia para las víctimas de feminicidio.
Durante la marcha en la capital mexicana, familiares de Brenda Aguilar, una laboratorista de 21 años desaparecida hace tres semanas, denunciaron la falta de respuesta de las autoridades.
«Nos dicen que van a buscarla, pero no hacen absolutamente nada. Estamos desesperados, por eso hoy venimos a alzar la voz», declaró a la AFP Ana, prima de la joven.
La discriminación hacia los pueblos indígenas también estuvo presente entre las reivindicaciones. Erika Maya, una mujer indígena mazahua, pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum el reconocimiento pleno de los derechos de estas comunidades.
«Nosotras tenemos voz y voto. Que las mujeres blancas dejen de utilizarnos en el discurso usando huipiles y telares porque no somos folclor, somos cultura», afirmó.
Venezuela y El Salvador: denuncias por presas políticas
En Caracas, la movilización se centró en la situación de las presas políticas que no han sido beneficiadas por medidas de amnistía, muchas de ellas con problemas de salud, según denuncian organizaciones de derechos humanos.
De acuerdo con la ONG Foro Penal, unas 526 personas permanecen detenidas por razones políticas en Venezuela, entre ellas 56 mujeres.
En El Salvador, organizaciones feministas y el Movimiento de Víctimas del Régimen (Movir) exigieron la liberación de la abogada Ruth López, crítica del gobierno del presidente Nayib Bukele y considerada «presa política» por Amnistía Internacional.
López, jefa de la unidad anticorrupción de la organización de derechos humanos Cristosal, fue arrestada el 18 de mayo y la Fiscalía la acusa de enriquecimiento ilícito.
Uruguay: multitudinaria marcha en Montevideo
En Montevideo, miles de personas —en su gran mayoría mujeres— marcharon por la principal avenida de la capital uruguaya bajo diversas consignas relacionadas con la igualdad y los derechos de las mujeres.
La exvicepresidenta uruguaya Lucía Topolansky, viuda del expresidente José Mujica, destacó la diversidad de mensajes presentes en la movilización.
«Cada colectivo puede expresar lo que quiera, no es contradictorio que otros colectivos expresen otra cosa», declaró al canal local Canal 12.
Conclusión
Las movilizaciones del 8-M volvieron a demostrar la fuerza global del movimiento feminista. Desde Europa hasta América Latina, miles de personas salieron a las calles para reclamar igualdad, denunciar la violencia de género y visibilizar problemáticas sociales y políticas que afectan a las mujeres. Aunque las reivindicaciones varían según el contexto de cada país, el mensaje común sigue siendo claro: la lucha por los derechos de las mujeres continúa.

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